Parece que la automatización cada vez conoce menos límites y ahora llega también al sueño de los bebés. Hace pocos días vimos una propuesta de por parte de Ford, pero no es ni mucho menos la única, y un equipo de ingenieros plantean una cuna con wifi para ayudar a dormir a los bebés de forma automática.

Este equipo cuenta entre otros con Deb Roy, director del Laboratorio de Maquinaria Social del MIT, Yves Béhar (diseñador de Jawbone) y el pediatra Harvey Karp, quien pensó que lo que él considera “las cinco claves para calmar a un bebé” (envolver, ladear, silenciar, balancear, succionar) podían materializarse (en parte) en una cuna “inteligente”, SNOO. Con wifi, micrófonos y sonidos esta cuna pretende ser una ayuda para calmar a los bebés antes de que sean asistidos por los padres.

Como los dispositivos del Internet de las Cosas, la cuna incorpora wifi para que pueda haber una configuración vía app, así como una monitorización del bebé gracias a la información que envían los sensores de movimiento y los micrófonos que integra. De este modo, tanto movimientos como lloros hacen que el sistema se active y que la cuna empiece a mecer al bebé y a emitir los sonidos que, según Karp, no sólo ayudan a conciliar el sueño a los bebés sino también a los adultos (el zumbido de la sangre a través de los vasos).

El resto de especificaciones técnicas y funciones de la cuna (¿nos tocará acostumbrarnos a que las tengan?) según la web son, además de la wifi 802.11 b/g/n 2,4 GHz y los múltiples micrófonos, un motor optimizado para movimientos de baja velocidad, unas placas circulares bajo el colchón (que giran para producir el balanceo) y un sensor de luz para ajustar la intensidad del LED que incorpora. Las sábanas están hechas de algodón orgánico y las medidas son 76,2 x 40,64 x 81,28 centímetros (con patas), con un peso de 17,24 kilogramos.

Snoo 02

En cuanto al funcionamiento y a la automatización, ahí participa parte de la aportación de los ingenieros del MIT Media Lab, quienes desarrollaron los algoritmos específicos que según afirman permiten diferenciar el ruido externo del lloro del bebé, así como hasta qué punto éste está angustiado.

El saco de la discordia

El invento se probó previamente en 200 bebés y tiene un coste de 1.160 dólares, ofreciendo un mes de prueba según indican en la web. En ella incluyen testimonios y valoraciones de los padres que ya la tienen (como cabe pensar, todos muy positivos), aunque en expansión se hicieron eco de que el el número de pruebas realizadas era insuficiente para algunos expertos.

Tampoco ha acabado de gustar el hecho de que el bebé tenga que estar sujeto con el “SNOO Sack” para que la cuna active su mecanismo (una de las principales diferencias con la de Ford, de hecho). Un saco que se fija a los laterales de la cuna con unos clics y mantiene inmovilizado al pequeño, de modo que sólo puede dormir hacia arriba. Según dijo Karp al realizar una demo en las oficinas de Quartz, el saco evita que el bebé se gire y tenga una posición inadecuada que le impida respirar.

Veremos si el invento resulta y si más padres consideran invertir ese pico en él, y sobre todo si esto de las cunas “inteligentes” se generaliza o si vamos viendo más intentos de soluciones “inteligentes” para ayudar en la crianza. Visto está que ingenieros (y empresas) proponen, queda ya en los padres disponer el tiempo de uso y los límites de confianza con estos dispositivos.

 

Fuente: www.xataka.com

 

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