Por fortuna, muchas mujeres en la actualidad cuentan con información suficiente y tienen claro cuáles son sus deseos y prioridades respecto al embarazo y el parto.

Ya la ciencia ha comprobado que un entorno relajado, un personal capacitado de manera humanizada y una compañía amorosa pueden realmente hacer la diferencia al transitar ambos procesos.

Pero ¿qué sucede una vez que el bebé ha llegado al mundo? Por emoción o por costumbre, en general los familiares y amigos se apuran a ir a visitar al recién nacido. Pues hoy te contamos 5 razones por las que no sería recomendable que recibas visitas enseguida después del parto.

1. Necesitas tiempo para vincularte con tu bebé

Tras esperar 9 meses, ¡por fin ese bebé ha llegado! Disfruta, entonces, este momento para empezar a conocerlo, para tenerlo cerquita e ir descubriéndote como madre.

Se presentarán diferentes desafíos que tendrás que afrontar, y las interrupciones de personas ajenas no son el mejor ingrediente para añadir en este momento.

2. Precisas descansar

Nuestro cuerpo ha dado a luz a un nuevo ser. Esto implica numerosos cambios en nuestro físico y nuestra psiquis. Por esta razón, durante los primeros días sería recomendable que concentraras tus energías en el bebé y en cuidar de ti misma.

Puede que te lleve un tiempo reconectar con la nueva forma de tu cuerpo, ya sin el bebé en el vientre, y con todas las transformaciones que se seguirán dando a nivel emocional. En este contexto, recibir visitas no siempre resulta la mejor opción. Mejor dedica tiempo a experimentar tu sentir en esta primera etapa y a descansar todo lo que puedas.

3. Querrás tener tiempo para amamantar

La lactancia es una de las maravillas de la maternidad. Pero lo cierto es que para disfrutarla en su plenitud debemos estar tranquilas y relajadas (no pensando en la comida que tenemos que cocinarle a los invitados ni en tener limpia la casa).

Tómate tu tiempo con tu pareja o a solas para ir adentrándote en este mundo y fluir con la tarea de nutrir y brindar el cariño que tan bien le hace al bebé y a nosotras como madres.

4. Recibir gente puede resultar estresante

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Lo que menos precisa una mujer que ha dado a luz recientemente es sentirse bajo presión. El bebé ya genera demandas suficientes como para que la madre tenga que, además, ocuparse de atender a los invitados.

A menos que quieras terminar el día agotada, procura retrasar las visitas para otro momento, cuando ya te sientas más cómoda en tu nuevo rol y todo vaya más sobre ruedas.

5. En general no resultan de gran ayuda

Los bebés recién nacidos necesitan la atención de su madre al 100 % las 24 horas del día, y tener visitas durante las primeras semanas hará que tu energía se bifurque. Los familiares y amigos pueden tener las mejores intenciones, pero difícilmente podrán ayudar en este momento.

La lista de amigos y familiares atentos y a la espera de conocer al recién nacido puede ser larga. Sin embargo, una forma de respetar al recién nacido y a sus padres es intentar esperar a que sean ellos quienes nos inviten a conocer al pequeño. Si, por otra parte, somos nosotras quienes hemos dado a luz, sería importante, entonces, pensar el momento justo en el que creemos que resulta pertinente recibir visitas.

Recuerda: marcar límites no implica que no querramos que otros conozcan al bebé o pasen tiempo con él. Se trata en todo caso de tener en cuenta la importancia vital de las primeras semanas para el recién nacido y la influencia que puede generar un exceso de estímulos y la presencia de personas distintas a sus padres.

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