Te contamos por qué no debes tapar a tu guagua con una manta de polar

Querer que tu guagua esté siempre protegida es algo lógico, al ser tan pequeña su sistema inmunológico todavía no está formado y sufre con mayor fuerza los cambios de temperatura. Sin embargo, a veces el exceso de abrigo puede significar un peligro para tu guagua más aún no teniendo ella la autonomía para destaparse. Por […]

Querer que tu guagua esté siempre protegida es algo lógico, al ser tan pequeña su sistema inmunológico todavía no está formado y sufre con mayor fuerza los cambios de temperatura. Sin embargo, a veces el exceso de abrigo puede significar un peligro para tu guagua más aún no teniendo ella la autonomía para destaparse.

Por más que parezcan cómodas y abrigadas no debes usar mantas de polar, pero ¿por qué? Simple, porque estas mantas se fabrican con bolsas de plástico recicladas y este material no tiene la capacidad de ventilar, produciendo una sensación térmica similar a la de taparse con una bolsa.

Si tu guagua comienza a sudar la manta no permitirá que su piel transpire y el sudor no conseguirá evaporarse, quedando atrapado bajo la manta, posterior a esto el cuerpo comenzaría enfriarse rápidamente y tendría consecuencias muy negativas ya que puede hacer que sus cuerpos dejen de funcionar correctamente.
No debemos olvidar que las mantas de polar pueden acabar provocando enfermedades respiratoria debido a la exposición a humedad.
La solución es fácil, está en tus manos. Utiliza otro tipo de tejido, los más recomendados son el algodón o la lana (siempre que no esté en contacto directo con su piel).